El diseño y la implementación exitosos de las políticas dependen de la capacidad y la voluntad política de una amplia gama de instituciones y actores.
Los marcos de financiación nacionales integrados (INFF) deben estar impulsados por la demanda y contar con un sólido respaldo político y una amplia participación nacional. Esto exige mecanismos de gobernanza y coordinación situados a un alto nivel de gobierno (por ejemplo, el organismo que supervisa la estrategia nacional de desarrollo sostenible) y que involucren a todas las partes interesadas en un proceso consultivo.
Los mecanismos de gobernanza y coordinación guían todo el proceso del INFF, desde las evaluaciones y los diagnósticos hasta la formulación, implementación y monitoreo y revisión de políticas. Proporcionan una gama de herramientas, que incluyen salvaguardias, herramientas de selección, controles de coherencia, integración e incentivos para la coordinación interministerial. Estos pueden ayudar a facilitar la coherencia de las políticas de financiación y apoyar una ejecución eficaz.
Las primeras experiencias de la implementación del INFF han demostrado que, cuando los INFF se elaboran conjuntamente con una estrategia o plan de desarrollo nacional, es más probable que el INFF asegure una titularidad nacional de base amplia. En consecuencia, la gobernanza y la coordinación también se encomendaron al organismo que supervisa la estrategia nacional de desarrollo sostenible. Esto también ayudó a garantizar que las políticas de financiación estuvieran estrechamente vinculadas a la estrategia global.
El mecanismo de gobernanza y coordinación también debe liderar un proceso consultivo en el que participen todas las partes interesadas pertinentes, incluidos el parlamento, la sociedad civil, el sector privado y otros actores no estatales. Estas plataformas para el diálogo público pueden generar un amplio apoyo y, al mismo tiempo, ayudar a informar mejor a los responsables políticos sobre las necesidades y prioridades de las partes interesadas.
Una serie de herramientas pueden facilitar una mejor coordinación y coherencia de las políticas de financiación y apoyar una ejecución eficaz.
Las salvaguardias son una forma mínima de coordinación de políticas; es decir, garantizan que las políticas y las inversiones no perjudiquen ni socaven los objetivos políticos específicos. Las herramientas de selección que evalúan las políticas para determinar su contribución positiva a los objetivos nacionales de desarrollo van un paso más allá. Bután, por ejemplo, ha introducido una herramienta de evaluación de políticas que evalúa todas las políticas nuevas en función de su contribución al objetivo político general del país de aumentar la felicidad nacional bruta. Los controles de coherencia piden a las instituciones que evalúen las reglas, los estándares, los reglamentos y las políticas para comprobar su coherencia con las prioridades nacionales. La integración implica la integración de una perspectiva específica (por ejemplo, la igualdad de género) en todo el proceso político. Se pueden establecer incentivos para una mayor coordinación y cooperación interministeriales. Por ejemplo, la asignación de fondos para la planificación y las actividades puede condicionarse a la cooperación y la ejecución conjunta en varios ministerios.
El Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre la Financiación para el Desarrollo elaboró una serie de documentos de orientación para ayudar a los países a diseñar y aplicar sus INFF. El módulo de gobernanza y coordinación proporciona una guía paso a paso sobre cómo construir estructuras de gobernanza eficaces para el INFF.
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